¿Te crees con derecho a entrar en mi vida y arrebatármela de golpe?
No tienes más poder que el que yo te doy (que, desgraciadamente, es ilimitado), no puedes decidir por mí (porque no te apetece) ni saber qué es lo que quiero (aunque sepas que lo que quiero eres tú).
No eres nada más que el reflejo de una vida superficial y absurda (que, lo reconozco, desearía poder tener), un simple titiritero que se divierte jugando con marionetas (pero que no quiere jugar conmigo), el conglomerado de todos los males del mundo (como una tentadora "Caja de Pandora")
Pero deberías saber que tú no eres nadie (aparte de la razón de mi existencia).
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