Ulises: Mierda.
Ainhoa: Mierda.
(Pensando):
U: Esta preciosa. Sin proteínas,
sin vitaminas y sin tierra. Sigue siendo la mujer más bonita del planeta,
aunque me trate mal, aunque no pueda decirle: Hola, me gusta tu pelo. ¿Qué tal
has dormido hoy?
A: No he pegado ojo. Me he
pasado la noche pensando en lo que no puedo decirte y soñando despierta, que es
de la única forma que puedo estar contigo.
U: Si quisieras venir conmigo,
me tiraría de cabeza al mar en una balsa hecha con tres palos.
A: Largarnos de este barco sería
una locura, pero también es una locura estar así.
U: Te quiero, y no pienso dejar
de hacerlo por muchos arpones que me dispares.
A: Estoy enamorada de ti, por
eso tengo ganas de decirte al oído que... que te odio.
U: Chivata, lo de hacerte la
encontradiza con el mocho ya está muy visto, vas a tener que hacer otra cosa si
quieres que te bese. ¿Eh?
A: No te besaría ni muerta. Ni
en la peor de mis pesadillas.
U: Ah. Pues hoy has tenido que
tener unas cuantas porque tienes unas ojeras que te llegan hasta los tobillos.
A: Bueno, por lo menos son las
ojeras y no las pelotas, que parece que te pesan de estar todo el día tumbado a
la bartola.
U: Bueno, a lo mejor no soy el
único que se pega todo el día tumbado a la bartola porque a ti se te está
poniendo un culo como una plaza de toros.
A: Te odio.
U: Eres la cosa más fea de este
barco.
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